¿Porqué la Mayoría de los Cristianos No Guarda el Sábado?

¿PORQUÉ LA MAYORÍA DE LOS CRISTIANOS NO GUARDA EL SÁBADO?

Satanás siempre ha sido enemigo del cuarto man­damiento de Dios. La profecía bíblica hace referencia a su intento de «cambiar los tiempos y la ley» (Daniel 7: 25), Y el sábado es el único mandamiento de la ley de Dios relacionado con aspectos temporales. El enemigo de las almas ha hecho todo lo posible para eliminar el sábado y en su lugar im­ poner el domingo, el primer día de la semana, como día de reposo. Lamentablemente, un amplio sector del mun­do cristiano se ha prestado para llevar a cabo esta estra­ tegia.

El cambio del sábado por el domingo no posee ningún fundamento bíblico. Las referencias bíblicas al «primer día de la semana» (Mate o 28: 1; Marcos 16: 2,9; Lucas 24: 1; Juan 20: 1,19; Hechos 20: 7; 1 Corintios 16: 2) no sugie­ren ni prescriben la observancia del domingo como día de reposo. La idea de que el domingo debe ocupar el lugar del sábado no tiene nada que ver con la Palabra de Dios, sino que se introdujo en el cristianismo después de la muerte de todos los apóstoles.

Las primeras citas respecto a este cambio nos han lle­gado a través de los escritos de Bernabé y Justino Mártir (135 y ISO d. C.). En aquel tiempo el emperador Adria­ no (117-138) había prohibido la práctica de la ley judía, especialmente la observancia del sábado como día de re­ poso. Estas medidas llevaron a los cristianos a no querer «judaizar», como se tildaba al sábado y a la circuncisión, y por esta razón decidieron alejarse del sábado bíblico y adoptar el domingo como día de reposo. Incluso cuan­ do Constantino promulgó la primera ley dominical el 7 de marzo de 321, su justificación fue: «¿Cómo podemos nosotros, que somos cristianos, guardar el mismo día que esos impíos judíos?». Más tarde el Concilio de Laodicea (343-381) declararía que «los cristianos no [ … ] estarán ociosos en el día sábado, sino que trabajarán en ese día; pero deberán honrar el día del Señor de una manera espe­ cial. [ … ] Si se los encuentra judaizando, serán separados de Cristo». No olvide que para ellos el «día del Señor», no era el sábado sino el domingo.

Jerónimo nos explica el porqué de la elección del do­ mingo: «Si es llamado día del sol por los paganos, con mayor voluntad y reconocimiento nosotros debemos lla­ marlo igual, pues durante ese día apareció la luz en este mundo y ese día el sol de justicia resucitó». Por tanto, el día del sol fue presentado como un día providencial y como un sustituto válido del día de reposo bíblico, el sá­bado. Al mismo tiempo, podía ser bien aceptado por los paganos, puesto que era un día con el cual ellos estaban familiarizados.

Como no hay fundamento bíblico para este cambio del sábado por el domingo, Tomás de Aquino tenía toda la razón cuando dijo: «La observancia del día del Señor tomó el lugar de la observancia del sábado no en virtud de un precepto [bíblico] sino que fue instituida por la iglesia» .

Durante los acontecimientos finales de la historia de nuestro planeta, los enemigos del pueblo de Dios usa­rán métodos coercitivos a fin de obligar a todo el mun­ do a guardar el domingo como día de reposo. Cuando llegue ese momento, la observancia del domingo como día de reposo se habrá convertido en la marca distintiva de los poderes del mal (Apocalipsis 13: 14-18) yel sába­ do será determinante en la últi.ma batalla entre el bien y el mal. Amigo lector, le recomiendo a no seguir «a la ma­ yoría» (Éxodo 23: 2) que guarda el domingo y unirse a los pocos que guardan el día de reposo establecido por el Creador: el sábado.